Qué es Reiki

QUÉ ES REIKI

Para entender qué es Reiki, es necesario adentrarse en el contexto de la energía. Todo lo existente, a nivel atómico, está compuesto por diferentes vibraciones de la energía. En su esencia, nada es sólido, todo es energía. Energía que no se crea ni se destruye jamás, que vibra a distintas e infinitas frecuencias para dar forma y componer a los objetos, el aire, el agua, las emociones, el pensamiento, los planetas, todo el Universo y la vida en sí. Reiki es Energía Vital Universal, la energía de más alta frecuencia existente en nuestra dimensión tridimensional.

Los pueblos antiguos ya conocían y hacían uso de técnicas de canalización de la . La han nombrado “Chi”, “Ki”, “Ka”, “Pneuma”, “Prana”, “Ruaj”, y al igual que sus civilizaciones, esa sabiduría se perdió en el tiempo. El maestro Mikao Usui logra traer y expandir ese conocimiento a nuestra era no hace ni tan solo 100 años. Y lo denominó “Reiki”: “Rei”, algo misterioso y “Ki”, Energía Vital. 

La Energía Vital que desconoce alejamiento, tiempo, pasado o futuro. Reiki a distancia (Enkaku Chiryo), es la técnica que posibilita la canalización de la Energía Vital Universal del canal (Terapeuta) hacia su objetivo receptor, ya sea éste situación o persona del pasado, presente, futuro u otras dimensiones del Universo.

COMO ACTÚA Y USOS DEL REIKI

El Reiki incide en la estructura energética del cuerpo, chakras y aura. “Chakra” es una palabra del Sánscrito, significa “rueda” o “disco”. Son siete los chakras principales y más importantes, alineados a la columna vertebral, del perineo hasta la cabeza. Actúan como centros energéticos, absorbiendo energía para metabolizarla y por fin nutrir los cuerpos etéreo, mental y biológico.

Los chakras reflejan el estado de salud: cuando nuestra Energía Vital es fuerte, estamos no solo física como emocional-mental y espiritualmente fuertes, equilibrados y sanos. En cambio, si nuestra Energía Vital es poca o mala, estaríamos física, emocional-mental y espiritualmente débiles, desequilibrados, enfermos… La ingesta de toxinas, las emociones y pensamientos negativos y acciones insalubres debilitan nuestra estructura energética, pues éstas contienen energías densas.

Cuando son absorbidas por el cuerpo o ejecutadas repetidas veces por la mente en modo de pensamientos o emociones, éstas energías tarde o temprano se manifestarán en forma de problemas o enfermedades, no solo físicas, como mentales y también espirituales.

El Reiki actúa primero relajando el cuerpo y la mente, para así entonces armonizar, equilibrar, renovar y disolver las energías negativas vinculadas a emociones y situaciones  de tensión y estrés del día a día.

Son infinitos los usos y aplicaciones del Reiki y son ilimitados sus beneficios. Debido a los buenos resultados observados, y está actualmente presente en muchos hospitales en varios países. Actuando siempre como un complemento, un apoyo a los tratamientos médicos convencionales e interviniendo favorablemente en los procesos ya habituales de sanación.

Así pues, Reiki es Energía Vital Universal, natural y sin contraindicaciones, aplicada con el fin de equilibrar, renovar y armonizar las energías que componen y sustentan al ser humano y promover así la buena salud a nivel físico, mental y espiritual.

EL TERAPEUTA

El terapeuta Reiki lleva a cabo la sesión, siempre de la manera que sea la más cómoda para el receptor. La función del terapeuta, básicamente es de servir de canal, por donde fluirá la Energía Universal. Pero también es función del terapeuta asegurarse que el receptor reciba únicamente la Energía Reiki, e impedir que al mismo se le transfiera su energía personal o cualquier otra energía que pueda interferir en su proceso y evolución. A la persona que va a recibir Reiki, se le llama “receptor”, y no “paciente”. El terapeuta Reiki jamás debe ni puede emitir diagnósticos, prescribir medicamentos, provocar o sugerir cambios en cualquier tratamiento a que el receptor esté sometido. Reiki es una terapia complementaria.

Las sesiones suelen estar acompañadas de velas, inciensos y música Reiki, pero lejos de cualquier vínculo dogmático, religioso o ceremonial, estos elementos tienen la función de inducir al receptor a un profundo estado de relajación. Durante la sesión, el trabajo mental del terapeuta es intenso, y la concentración debe ser total.

La labor interna, constante, es el deber del terapeuta Reiki, con ejercicios físicos, mentales y meditaciones, también debe evitar absorber o contaminarse por energías densas y cualquier tipo de toxinas: físicas (el tabaco, el alcohol y demás drogas, las adicciones, los contaminantes, los excesos de medicamentos y de químicos), emocionales (la ira, la cólera, el miedo, la tristeza o depresión, la tensión, el estrés, las personas tóxicas y las situaciones conflictivas), espirituales (la negatividad, el egoísmo, el odio, el orgullo espiritual, los egregores, seres y entidades vampiros energéticos, el deseo de venganza y todos los posibles desajustes y desequilibrios energéticos producidos en los chakras y en el campo áurico)

Para un buen terapeuta Reiki, su cuerpo es su templo y los Cinco Principios son su filosofía de vida.

REIKI Y LA MEDICINA

Aunque los terapeutas Reiki todavía no tengamos un posicionamiento unívoco de la ciencia, basado en estudios serios e imparciales, lo que es indiscutible es que Reiki está cada vez más presente en hospitales por todo el mundo.

Recientemente, en Estados Unidos, Reiki ha sido catalogado como Medicina Complementaria. En España, Reiki está cada vez más integrado a la Sanidad pública. Hospitales como Ramón y Cajal (Madrid), Hospital Virgen Macarena (Sevilla), Hospital Vall d´Hebron (Barcelona), Hospital de Terrassa (Barcelona), disponen de terapia Reiki, que es ofrecida tanto por voluntarios externos como por trabajadores de estos centros, aplicándola tanto como paliativo en dolores hasta como disminución de los efectos de la quimioterapia.

Pese a los puntos en común entre Reiki y la Física Cuántica, por norma general, hablar de la relación entre la ciencia y el Reiki, es, desafortunadamente hablar de dos conceptos diferentes, dos polos distintos, dos universos dispares que aún no se comprenden uno al otro, se confrontan o incluso se invalidan.

Por un lado, está la ciencia y todos sus logros: El descubrimiento de la Penicilina, la mejora en la higiene y demás avances de la medicina que han posibilitado un importante incremento en la calidad y la media de la esperanza de vida; el desarrollo de la electrónica que hace posible toda clase de maquinas y electrodomésticos, la masificación de los medios de comunicación, los medios de transporte, el estudio y exploración espacial…

Por otro, está el Reiki, y en general también las demás terapias energéticas. La sensibilidad y biosen, la intuición, las sensaciones y el calor que se desprende de las manos del terapeuta durante las sesiones, y principalmente, el progreso, el avance físico, mental-emocional o espiritual del receptor…

Es absolutamente innegable e incontestable que la humanidad está viviendo más y mejor gracias a los logros, los avances y los descubrimientos de la ciencia, pero, entre los muchos retos y desafíos que todavía le quedan, uno de los más importantes, significativos y necesarios para la raza Humana será la aceptación y apertura total de la ciencia a lo invisible, a lo sensible, a lo espiritual. En el Universo, no todo puede ser explicado a través de manifestaciones físicas.

Mientras no se produzca un profundo cambio en la mentalidad, una quiebra o abandono de algunas ideas y paradigmas, no se van a producir grandiosos avances en la ciencia, y consecuentemente, en la humanidad. Para seguir, más que nunca, estando a la vanguardia de la civilización, la ciencia debe fusionarse con la espiritualidad y ser así, la fuerza propulsora que conducirá la especie humana a mucho más allá de los límites de la sabiduría y del conocimiento, alcanzando la luz y el amor universal.

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