COACHING ESPIRITUAL, CRECIMIENTO PERSONAL

MANOS A LA OBRA

Empezamos a todo gas el día, presentando, proponiendo e invitando a probar una extraordinaria herramienta de desarrollo y crecimiento personal: la filosofía Kaizen. Surgido en el Japón de posguerra, Kaizen fue concebido primero para el mundo de la industria, como un método de estrategia y gestión de calidad. En las empresas donde fue implantado, los resultados finales eran asombrosos, tanto a lo que se refiere a la calidad y competitividad de las mismas, como también a la calidad de vida de sus empleados. Debido a la divulgación, cada vez mayor y a los indiscutibles resultados obtenidos, el Método Kaizen pasa a ser empleado también a nivel humano, como una herramienta eficaz de crecimiento y desarrollo personal.

Su nombre viene de la unión de los dos kanji (caracteres) que presentamos arriba. En Japonés, el de la izquierda, “kai”, significa “cambio”. Y el de la derecha “zen” significa “bueno”. En esencia, “cambio bueno”, “cambio a mejor”. Muy habitualmente también es traducido como “mejora continuada”, pero lo que verdaderamente importa son los grandes e importantes resultados obtenidos con su aplicación, fácil y eficaz, disponible para todos, en cualquier ámbito de la vida.

Siempre es posible mejorar, hoy mejor que ayer, y mañana mejor que hoy, en todos los sentidos. No de una manera brusca, produciendo grandiosos y repentinos cambios, pues en la gran mayoría de los casos eso no es sostenible por mucho tiempo. Pero si de una manera pausada, gradual, tranquila y objetiva, con pequeños cambios, pequeños pasos y pequeñas mejoras a cada día, siendo consciente que aunque el pequeño cambio de hoy parezca totalmente insignificante, en realidad es fundamental para que se pueda ejecutar el cambio del día de mañana, y así, poder seguir perseverante, paciente y motivado, día tras día con todo el proceso. Gracias a las pequeñas mejorías realizadas de manera puntual es que podrás, al final del proceso, contemplar a los grandes, importantes, necesarios y deseados cambios que realizarás en tu vida.

¿¡Empezamos!?

1 – Primero de todo, despierta. Con lápiz y papel en manos, apunta, plantéate una meta, un objetivo. Que sea algo concreto, grandioso e importante para ti, pero que sea a la vez realista, alcanzable. Medita en el porqué y para que deseas alcanzar eso.

2 – Identifica que es lo que necesitas cambiar, que es lo que necesitas poner en practica en tu vida para alcanzar tu meta.

3 – Traza una estrategia, un plan de acción, es el proceso en el cual vas a actuar. Teniendo en cuenta que aplicar la filosofía Kaizen consiste fundamentalmente en descomponer la meta final en pequeños fragmentos, en diminutos pasos, pequeñas tareas.

4 – Evalúa los resultados a medida que vayas progresando con el método.

Supongamos, para exponer un ejemplo, que tengas como objetivo adelgazar.

En el paso 1 especificarías la meta lo máximo posible. Es decir, en un papel, apuntas todas las preguntas y tú mismo las contestas. De cuantos kilos te desharías, en cuanto tiempo, el motivo porqué lo quieres y que impacto tendría el alcance de esta meta en tu vida y en tu entorno.

En el paso 2 reconocerías e identificarías exactamente que es lo que tienes que hacer, o dejar de hacer, para llegar adonde quieres. Ejercicio físico y disciplina alimentaria serían, básicamente, los temas a trabajar en el caso de nuestro ejemplo

En el paso 3 trazarías la ruta a seguir para llegar al objetivo. En la elaboración de este paso es importante tener en cuenta que, posiblemente al principio, la ejecución de las tareas no te pueden resultar algo costoso. Si es así, tranquilidad, no pasa nada. Volver a la hoja de ruta y dividir la meta en fracciones todavía menores para así, evitar la posible desmotivación o postergación de las acciones. Como en la mayoría de los casos, en este ejemplo, un cambio drástico y radical en los hábitos y en la dieta muy posiblemente sentenciarían la meta al fracaso, volviendo a dejarte a años luz de tus deseos. La filosofía Kaizen se basa en la gradualidad y continuidad del proceso, los cambios son sutiles y prácticamente imperceptibles, pero poco a poco se están produciendo. Siguiendo con el ejemplo, de inmediato no te apuntes a un gimnasio, pues hay una gran posibilidad de que vayas sólo tres días y lo dejes, aunque lo sigas pagando. Es muy difícil deshacerse de costumbres o hábitos que tenemos incorporados por años, la mente siempre te volverá a empujar y a inclinarte a lo más fácil, a la zona de confort.  Aplicando el método Kaizen, podrías, por ejemplo, empezar haciendo ejercicios suaves, en el salón de tu casa, por 10 minutos al día durante la primera semana, a la segunda semana subirías un poco la intensidad de los ejercicios, a la tercera semana ya no harías 10 minutos, harías 15. A la cuarta semana ya podrías subir a 20 minutos y así, de manera gradual y constante, ir progresando, evolucionando y acercándote cada vez más a tu peso objetivo.

El paso 4 es en realidad un punto a tener en cuenta, es la evaluación y apreciación de tus esfuerzos. A cada cierto tiempo mídete, evalúate en relación a donde estás y donde estabas, y a donde estás y donde estarás. Vuelve a empezar todo o haz cambios, si crees que es necesario.

Te proponemos una de las varias visiones del método Kaizen, como herramienta de crecimiento y desarrollo para trabajar el gran potencial humano y personal. Un proceso práctico y sencillo de tan sólo cuatro pasos, que harás a tu ritmo y como te sea más cómodo. Ten en cuenta que todo lo que hoy es sostenible en ti y en tu entorno no se dio de la noche a la mañana, se generó como todo un proceso. De igual manera, tú, haciendo uso de la filosofía Kaizen, de forma paciente, gradual y constante estarás haciendo de todas tus metas y objetivos una verdad en tu vida.

¡Manos a la obra!

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