EL RINCÓN DEL BUDA, PERLAS DE SABIDURÍA

La Familia Humana

Desde su llegada al Planeta Tierra, la Raza Humana está acompañada por los cuestionamientos acerca de la existencia y trascendencia de la vida y del Ser. ¿Quién soy?. ¿De dónde venimos?. ¿Cuál es el sentido de la vida?. ¿Por qué nacemos y morimos?. ¿Existe vida después de la muerte?. ¿Estamos solos en el Universo?. ¿Para dónde vamos?. ¿Qué es la muerte?. ¿Qué es la vida?

Tales cuestionamientos son intrínsecos a las consciencias, por su estado en el transcurso de la evolución, por su crecimiento en el amor universal y por su búsqueda por la luz. Poco a poco van siendo revelados y clarificados a toda la Humanidad, sin embargo no de una manera uniforme e igualitaria para todos a la vez, pues en la plataforma terrestre hay almas en diferentes niveles de crecimiento y desarrollo, hay Seres con diferentes necesidades y capacidades y en distintos niveles de evolución. Pero si, a medida que crecen, evolucionan y avanzan por el sendero de la vida, las consciencias van de manera gradual, de una en una siendo clarificadas, siendo iluminadas por la luz del saber y accediendo al conocimiento mayor universal.

Es de esa manera que la Raza Humana cumple su misión de existir: evolucionar hacia la luz. Y de forma sostenible y gradual va siendo cada vez más consciente de su propia función y del lugar que ocupa en el Universo.


En el pasado creíamos ser la única, absoluta y la más maravillosa de todas las creaciones, habitando una superficie estática y plana, adorada y contemplada por toda la infinitud del Cosmos por ser el mismísimo centro del Universo. Hoy hemos comprobado que en realidad representamos para el Universo lo mismo que un grano de arena representa para la playa. Las conciencias materialistas de hoy, ignorantes de absolutamente todo lo que es imperceptible con limitados cinco sentidos, mañana se asombrarán al descubrir la inmortalidad y trascendencia del alma.

Un momento maravilloso para la Humanidad. Siete mil millones de Seres estamos siendo los actores protagonistas en la gran obra de la vida en el escenario del Planeta Tierra. Siete mil millones de almas, consciencias encarnadas en cuerpos físicos, en ese grano de arena en la maravillosa e infinita playa del Universo, trabajando y evolucionando guiados por la luz, guiados por el amor.

Tiempos de importantes cambios se acercan. La Humanidad está muy, muy cerca del momento de maravillarse con las revelaciones de las grandes verdades existenciales, y no hay vuelta atrás. Seremos testigos de la confirmación de civilizaciones inteligentes coexistiendo en otros planetas, de la descubierta de la interferencia directa del pensamiento en la existencia de uno mismo, y de la comprobación y revelación de la eternidad del Ser.

No hay otra alternativa, no hay otro destino para este viaje emprendido por la Humanidad, es la paz o la paz, es la luz o la luz, es el amor o el amor. Un camino duro, difícil y complicado, donde hay las más diversas complicaciones posibles, conflictos y atrocidades en todas partes, en todas las direcciones, divisiones y separaciones a todos los niveles de la sociedad, pero una vez pasado todo este largo y complicado proceso de limpieza kármica, lo que va a quedar será algo sin precedentes para la Humanidad. Una civilización en pleno curso de mejora, evolución y expansión, Seres hermanados, cada vez más conscientes su propia existencia, cada vez más consecuentes y responsables de sus actos. Una autentica civilización, una sola religión: el amor incondicional, una sola nación, una sola raza, una sola familia, la Familia Humana.


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1 Comentario

  • Reply Joana Rueda Garcia 30 octubre, 2016 at 10:09

    Asi sea……..

    Asi sea…..

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